Irene abre cada día una consulta de enfermería muy especial: Ella es una de los 25 profesionales sanitarios que cuidan de las aulas en La Rioja
COPE RIOJA
El trabajo de la enfermería escolar va mucho más allá de la atención a pequeñas heridas o la dispensación de paracetamol. Así lo explica Irene Martínez, enfermera en el Centro Sagrado Corazón Jesuitas de Logroño, quien subraya la importancia de su rol en situaciones críticas. «La mayoría de la gente tiene como esa imagen de la enfermera poniendo la tirita, pero hay un montón de situaciones en las que tenemos que actuar», señala Martínez. Estas incluyen crisis epilépticas, síncopes, crisis de asma, reacciones alérgicas o hipoglucemias, cuya atención inmediata en el centro escolar evita derivaciones a centros sanitarios y aporta seguridad a alumnos, familias y docentes.
Este servicio es de especial relevancia para el 19 % de los escolares que, según datos del Colegio de Enfermeras de La Rioja, padece una enfermedad crónica. La presencia de un profesional con conocimientos para atender estas incidencias marca la diferencia. «El que haya una enfermera ahí cerca evita muchas veces el tener que derivar a un centro sanitario y da mucha seguridad», afirma la profesional. Además de las emergencias, estas enfermeras se encargan de administrar medicación, tanto puntual como crónica, siempre con el informe médico y la autorización familiar correspondiente.
La enfermería se ha convertido en un punto clave para la detección precoz de problemas de salud que de otra manera serían difíciles de identificar, como los relacionados con la salud mental. Irene Martínez relata que atiende desde caídas o torceduras hasta casos de ansiedad, especialmente en la ESO. «Muchas veces vienen a la enfermería por otros motivos, pero esa mirada de conocerles te hace ver que aquí hay algo más», explica. Este trabajo se realiza en equipo con los tutores y el equipo de orientación para ofrecer la mejor ayuda posible a los alumnos.











