Entrevista a Mª Estrella Marín Fernández, ENFERMERA DE HONOR DE LA RIOJA 2026
Enfermera, antropóloga y ‘maestra‘ de enfermeras de la Escuela de Enfermería La Rioja, Mª Estrella Marín Fernández acaba de ser reconocida como Enfermera de Honor 2026 después de toda una vida dedicada al cuidado, la docencia y la humanización de la sanidad.
Profesora de varias promociones de enfermeras, defensora de los cuidados paliativos y de una atención centrada en la dignidad de la persona, Marín siempre entendió que enseñar enfermería iba mucho más allá de transmitir conocimientos técnicos. A sus alumnos les habló de empatía, pensamiento crítico y compromiso humano; a sus pacientes, los acompañó desde la escucha y el respeto, convencida de que cuidar significa “estar con” la persona incluso en los momentos más difíciles.
En esta entrevista concedida a Enfermería en Vena reflexiona con sabias palabras sobre la vocación, la muerte, el aprendizaje y el valor profundamente humano de la enfermería.
Que estamos ante una persona queridísima por todos es indudable: las muestras de afecto y cariño hacia “su querida profesora” han sido incontables con motivo de este homenaje. Pero en esta entrevista hemos querido ir más allá y conocer a la profesional y a la persona que hay detrás de tantos años de docencia y vocación.

P. Pregunta obligada, Estrella: ¿Qué sentiste cuando te comunicaron el nombramiento?
R. No me esperaba para nada este reconocimiento. Me emocioné cuando me lo comunicaron y pensé en personas importantes para mí y que ya no están. Agradezco al Colegio de Enfermería y a quienes han decidido que se me otorgara, ya que se lo podían haber dado a otras personas con más valía que yo.
P. Después de toda una vida dedicada a la enfermería, ¿qué significa para ti este reconocimiento? ¿Qué recuerdos te han venido a la memoria?
R. Significa un regalo, no sé si verdaderamente merecido, porque la enfermería ha llenado toda mi vida, tanto en la labor asistencial como en la docente, por lo que estoy muy orgullosa de ser enfermera y de la labor que realizamos. Ha sido el motor que me ha guiado en mi trayectoria profesional y lo he intentado transmitir como he sabido y he podido, pero siempre con mucho cariño.
A la memoria me viene tantos momentos vividos con pacientes que han tenido que luchar en situaciones límites del proceso de su enfermedad dándonos ejemplo de su valentía y de la forma de llevarlo tan dignamente. De todo esto aprendí tanto…y fue una fuente de conocimientos que me ayudó a poder incorporarlo, durante tantos años, en la formación de los alumnos de enfermería.
Qué decir de tantos momentos vividos en mi labor docente, me siento orgullosa de haberlos compartido con ellos. Los recuerdo con mucho cariño y no acabaría de enumerarlos. Seguro que algunos de ellos también los recordarán.
«La sociedad valora la vocación y el cuidado, pero la profesión demanda que este reconocimiento se traduzca en mejores condiciones laborales, ratios enfermera-paciente adecuados y salarios acordes a su formación universitaria»
P. ¿Qué quisiste transmitir a sus alumnos más allá de la técnica?
R. Les intentaba transmitir que el aprendizaje es un viaje enriquecedor que dura toda la vida. Los animaba a seguir adelante incluso cuando las cosas se ponían difíciles: «todo experto fue alguna vez un principiante”. También me importaba transmitir valores, ya que estos no se enseñan con palabras, sino con acciones, y fomentar el pensamiento crítico.


44 años de carrera, 30 de ellos formando enfermeras en la Escuela de de La Rioja.
Recién terminados sus estudios en San Sebastián se incorporó a la planta de cirugía del Hospital San Millán, donde al poco tiempo es nombrada supervisora.
Desde 1988 a 1990 compaginó la enfermería con la docencia y desde 1990 se dedicó por entero, y de lleno, a dar clase en la Escuela de Enfermería de La Rioja y a sus alumnos.
Impartió Médico-quirúrgica I y Cuidados Paliativos. Y fue tutora de prácticas en todas las plantas quirúrgicas y de medicina interna.
P. ¿Qué importancia dabas en la docencia al trato con el paciente?
R. La comunicación y educación eficaces con los pacientes les permite participar más en su propio cuidado. El trato humano con el paciente es considerado el aspecto más valorado y fundamental en la atención sanitaria siendo esencial y lo más importante para crear un clima de confianza, respeto y seguridad.
No se trata solo de cortesía, sino de una parte activa del proceso terapéutico, que busca tratar a la persona, no solo a la enfermedad. El trato digno y humano es fundamental desde el primer contacto.
«Cuidar significa “estar con el paciente”, no solo “hacer por el paciente”
P. ¿Como ferviente defensora de la humanización de los cuidados qué significa para ti cuidar?
R. Cuidar en enfermería es la esencia de la profesión. Implica un enfoque integral que abarca necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales, basado en una relación de empatía, dignidad y respeto. Significa “estar con el paciente”, no solo “hacer por el paciente”.
CUIDADOS PALIATIVOS
Estrella Marín, es autora del libro «La muerte en la vida del ser humano. La vivencia en los profesionales de enfermería del Hospital San Millán – San Pedro», tesina coordinada por la Universidad de La Rioja y publicada por el Instituto de Estudios Riojanos en 2007.
Además, en el libro «Cuidar cuando no es posible curar: los cuidados paliativos. Morir dignamente en un contexto humanizado«, publicado por la Universidad de La Rioja en 2011, escribió el capítulo «Aspectos antropológicos del dolor y la muerte».
Participó en cursos, seminarios y debates sobre bioética, vida digna al final de la vida, el compromiso y la ética del cuidado; dirigió trabajos universitarios relacionados con duelo y enfermería y organizó diferentes talleres para sus alumnos.
También, la Escuela de Enfermería peleó muchísimo por incorporar la asignatura de Cuidados Paliativos como materia específica, dentro del currículum de Enfermería.
P. El tema de la muerte siempre te ha interesado en lo personal y en lo profesional
R. Sí, porque lo he vivido. Por eso luché tanto para que se incrementara en el currículum de Enfermería la asignatura de cuidados paliativos y en su momento se consiguió que se incluyera en el currículo como asignatura autónoma con entidad propia, a diferencia de otras escuelas universitarias de España en las que se impartía de forma secundaria, como parte de otra materia.
«Los principales desafíos (en cuidados paliativos) se centran en la humanización, la aceptación cultural y la gestión del dolor físico y emocional»
P. ¿Cuánto hemos avanzado en cuidados paliativos y acompañamiento al final de la vida?
R. Se han producido avances muy significativos en cuidados paliativos y acompañamiento al final de la vida, evolucionando hacia un modelo más integral, humano y preventivo que busca no solo aliviar el dolor físico, sino mejorar la calidad de vida de pacientes y familiares.
Los cuidados ya no reservan solo al cáncer; se amplían a enfermedades crónicas avanzadas, demencias y fragilidad respondiendo a que el 50% de las necesidades paliativas provienen de enfermedades no oncológicas.
P. ¿La sociedad actual sabe mirar la muerte de otra manera?
R. Saber mirar la muerte implica superar el tabú cultural que la oculta y entenderla como parte intrínseca de la vida, lo que permite vivir con mayor plenitud y consciencia. A pesar de los avances biomédicos que la ven a menudo como un fallo técnico, integrar la muerte permite valorar el presente y establecer prioridades más humanas.
Frente a la medicalización excesiva, la sociedad actual busca una “buena muerte”, digna, sin dolor y con acompañamiento emocional.
«El trato humano con el paciente es considerado el aspecto más valorado y fundamental en la atención sanitaria siendo esencial para crear un clima de confianza, respeto y seguridad»
P. ¿Qué aprendiste de los pacientes en sus momentos más difíciles?
R. Los pacientes, especialmente en sus momentos más difíciles (enfermedades graves, cuidados paliativos o final de la vida), enseñan lecciones profundas que trascienden la medicina técnica. Aprendemos sobre la resiliencia humana, la importancia de la conexión emocional y la reevaluación de lo que realmente importa en la vida.
P. ¿Algún paciente o experiencia vivida con él que no hayas podido olvidar?
R. Ha habido pacientes que dejaron huella durante mi trabajo como enfermera y otros donde la huella es mayor y nunca he olvidado.
«Les intentaba transmitir (a sus alumnos) que el aprendizaje es un viaje enriquecedor que dura toda la vida»
P. En tu opinión, ¿qué quedaría por mejorar en este ámbito de cuidados paliativos?
R. A pesar de los avances en medicina y cuidados paliativos queda un amplio margen de mejora en la forma en la que la sociedad y el sistema sanitario abordan el final de la vida. Los principales desafíos (en cuidados paliativos) se centran en la humanización, la aceptación cultural y la gestión del dolor físico y emocional.
P. ¿La enfermería tiene hoy el reconocimiento que merece?
R. La enfermería ha ganado visibilidad y reconocimiento social, pero aún lucha por obtener el reconocimiento profesional, laboral y de liderazgo que merece. La sociedad valora la vocación y el cuidado, pero la profesión demanda que este reconocimiento se traduzca en mejores condiciones laborales, ratios enfermera-paciente adecuados y salarios acordes a su formación universitaria.
P. Después de tantos años cuidando y enseñando, ¿qué te ha dado a ti la enfermería?
R. Después de años de dedicación al cuidado y a la enseñanza, la enfermería deja una huella profunda otorgando recompensas que van más allá de lo material.
Hay una recompensa emocional y humana, donde la convicción de que el trabajo diario marca una diferencia real en la vida de las personas.
La capacidad de gestionar situaciones críticas, el dolor y el manejo de la muerte.
La habilidad para conectar con el paciente y sus familias en sus momentos más vulnerables.
Aprender a reconocer que la vida y la salud son frágiles y a valorar lo esencial.
La satisfacción de haber servido, la sabiduría de haber entendido la complejidad humana y la capacidad de haber enseñado el valor del cuidado.
El agradecimiento de los pacientes que nunca se olvida y la posibilidad de obtener reconocimientos personales.
P. ¿Qué te gustaría que recordaran de ti tus alumnos y tus compañeros?
R. Respecto a los alumnos, la profesionalidad, el buen trato, el respeto, el interesarme en saber cómo se sienten, en su bienestar y en hacerles saber que no están solos.
En lo que se refieres a los compañeros, el legado más valioso es aquel que combina la excelencia académica con la calidad humana. El objetivo es ser recordado no solo por lo que se enseña sino por cómo se vivió la profesión.






