Sentido adiós a una gran referente de la enfermería riojana

SEMBLANZA MARÍA DEL CARMEN PÉREZ-ARADROS CALVO

MAICA

Arnedo, septiembre de 1951-Logroño, abril de 2026

La enfermería riojana acaba de perder a una de sus figuras más determinantes y, a la vez, más discretas: María del Carmen Pérez-Aradros Calvo, conocida cariñosamente por todos como Maica. Su reciente fallecimiento sucedió con la misma reserva que caracterizó toda su vida, dejando un vacío profundo entre quienes fueron sus amigas y compañeras de profesión, así como entre el resto de profesionales sanitarios y trabajadores coetáneos del Hospital.

Junto a Fuensanta Vélez y Begoña San Martín, amigas y colaboradoras estrechas en su equipo de dirección, repasamos su trayectoria a modo de homenaje a esta enfermera de impecable currículum e inteligencia privilegiada.

Quienes la conocieron coinciden en señalar su brillantez intelectual y su disciplina férrea. Maica inició su camino en la enfermería, pero su curiosidad la llevó mucho más allá: mientras ejercía como enfermera de quirófano entre 1975 y 1982, fue capaz de completar la licenciatura en Derecho en tan solo tres años.

En 1982 fue nombrada directora de Enfermería del Complejo Hospitalario San Millán-San Pedro. Su formación dual entre la salud y las leyes le otorgó una visión estratégica única para la gestión hospitalaria. Desde este cargo, que ostentó durante 14 años (1982-1996), sentó las bases de la profesión tal y como la conocemos hoy e impulsó cambios que hoy consideramos básicos, pero que entonces fueron auténticos avances desde el punto de vista laboral con los que también se garantizaba el respeto estricto a las libranzas y los descansos reglamentarios.

Orden y organización en el trabajo de enfermería

Durante su etapa como directora de Enfermería del Complejo Hospitalario San Pedro, Maica lideró una auténtica revolución profesional. Se puede decir que el ‘quinto turno’ fue uno de sus mayores logros en la gestión, ya que permitió profesionalizar el trabajo y garantizar los descansos de las enfermeras y el resto del personal (además de enfermeras, matronas, fisioterapeutas, TCAE y técnicos de laboratorio, de rayos y de anatomía).

En una época donde el personal trabajaba en turnos agotadores de hasta 70 horas semanales y 7 noches seguidas, ella fue artífice de la implantación de este quinto turno. Ella fue la encargada de poner en marcha esta implantación, negociando con el Ministerio en una época en la que estaban actualizando las plantillas de los hospitales de España. Esto no solo permitió aliviar la sobrecarga de las plantillas de enfermería para poder cubrir todas las horas necesarias y cumplir con la jornada estipulada de 37,5 horas, sino que también supuso un incremento significativo de la plantilla, con la implantación del 5º turno, para poder establecer el sistema rotatorio que existe hoy en día. Supuso, en resumen, una mejora en la calidad de vida de los trabajadores.

Cambio de cultura profesional: Bajo su mando, la enfermería dejó de ser vista como un estamento subordinado para ser considerada una disciplina autónoma, con capacidad de liderazgo y una estructura organizativa propia. Defendió con firmeza los derechos laborales, los descansos y las retribuciones.

Innovación organizativa: Creó la figura de la supervisora de guardia 24 horas, asegurando que el hospital tuviera una voz de mando y responsabilidad de enfermería durante las noches y fines de semana.

Impulso a la excelencia: La intención de Maica era que las enfermeras estuvieran lo más formadas posible para su puesto. Fue una defensora incansable de la formación continuada y facilitaba lo que fuera necesario para que todas pudieran realizarla. Gracias a ella se llegaron a impartir más de 90 cursos de RCP en un solo año, logrando que prácticamente toda la plantilla de enfermería pasara por dicha formación.

Escuela de Enfermería. Otra faceta en la que Maica brilló fue como profesora de de Ética y Legislación en la Escuela Enfermería de La Rioja, donde impartió docencia desde 1996 hasta su jubilación, formando a nuevas generaciones con el mismo rigor que aplicó en su gestión hospitalaria.

Un carácter marcado por la profesionalidad y la discreción

Quienes trabajaron con ella la describen como una directora humana y discreta, que conocía personalmente a todo su equipo, “pero guardaba los secretos con una lealtad inquebrantable”, dicen sus compañeras.

De trato elegante y discreto, ejercía un liderazgo natural basado en la educación, las buenas maneras y un gran sentido del humor también. “Era respetadísima por todos y hasta el propio director médico no comenzaba el trabajo de cada día hasta que no entraba a su despacho, porque decía que la información clave del hospital la encontraba allí”, dicen sus compañeras.

A pesar de su enorme influencia y de haber ostentado un cargo de gran relevancia institucional, Maica siempre huyó de los homenajes y de la autopromoción. Incluso en su adiós, evitó los actos públicos. Su reciente fallecimiento hace un mes ha dejado un vacío profundo a quienes la conocieron. Fiel a su carácter discreto, no quiso un funeral público.

Por ello, este texto no es solo un recordatorio de su impecable currículum como gestora y docente de legislación, sino un acto de gratitud para que su legado de elegancia, rigor y humanidad no pase desapercibido para las nuevas generaciones.

Gracias, Maica, por enseñarnos que se puede ser una gran líder desde la más absoluta elegancia, sencillez y humanidad.