Entrevista al capitán Alberto Bravo Callizo, Interlocutor Policial Sanitario de la Guardia Civil de La Rioja

Así protege la Guardia Civil a las enfermeras que trabajan en el ámbito rural

Hace unas semanas conocíamos, a través de esta misma sección, Enfermería en Vena, cómo trabaja la interlocutora sanitaria de la Policía Nacional, cuya actuación se circunscribe a la ciudad de Logroño.

¿Y qué ocurre con la seguridad de las enfermeras y profesionales sanitarios en el resto del territorio riojano? Pues de eso se ocupa la Guardia Civil.

Hoy, en Enfermería en Vena, presentamos al interlocutor sanitario de la Guardia Civil, cargo que recae en el capitán jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de La Rioja, Alberto Bravo Callizo.

P. Para situar a los lectores, ¿quién es exactamente el Interlocutor Policial Sanitario de la Guardia Civil? ¿Cuál ha sido su trayectoria en el Instituto Armado hasta llegar a este puesto?

R. Desde principios de 2026 soy Interlocutor Policial Sanitario y actúo como enlace directo, permanente y especializado de la Guardia Civil con el ámbito sanitario del medio rural. Es un cargo que nace de una instrucción de la Secretaría de Estado de 2017 para establecer un contacto permanente y especializado.

  • Nacido en Jaca pero riojano de adopción, el capitán Bravo Callizo ingresó en la Guardia Civil en 1997. Volvió a Logroño en 2026 desde Navarra, donde era responsable de los equipos de violencia de género. También ha pasado por Seguridad Ciudadana y Tráfico en Baleares, Soria, La Rioja y Huelva.

P. ¿Qué diferencia su labor de la que realiza la Policía Nacional en Logroño?

R. La diferencia principal es el despliegue territorial. Ellos se encargan de la capital y nosotros de todo lo demás: el medio rural y el resto de cabeceras de comarca.

P. ¿Qué actuaciones desarrolla en su misión de proteger a las enfermeras y a los profesionales sanitarios?

R. La protección a enfermeras y al resto del personal del ámbito sanitario, tanto en sus centros de trabajo como en las visitas domiciliarias. También ofrecemos formación, asesoramiento y sensibilización a estos profesionales ante situaciones complicadas.

Además de intervenir ante un incidente, realizamos una media de 5.000 actuaciones preventivas e informativas al año, que incluyen visitas diarias y patrullas en la puerta de los centros sanitarios en horarios de apertura y cierre, hasta entrevistas con el personal para preguntar «qué tal va todo». Que sepan que estamos ahí.

Entre otros cometidos, mi trabajo incluye crear un catálogo de todos los centros de salud y consultorios de La Rioja, analizando sus riesgos según su ubicación, antecedentes o presencia de seguridad privada.

El catálogo de centros = mapa de riesgos en La Rioja

P. ¿En qué consiste exactamente y qué datos incluye ese catálogo?

R. En mantener un listado actualizado de todos los centros médicos, consultorios y hospitales de nuestra demarcación. No es una simple lista; a cada centro le asignamos una valoración de riesgo.

P. ¿Qué factores determinan que un centro sea considerado de mayor o menor riesgo?

R. Analizamos varias variables. Primero, la lejanía y el aislamiento: no es lo mismo un hospital en Calahorra, con seguridad privada y muchos compañeros cerca, que un consultorio aislado en un pueblo pequeño donde la enfermera y/o el personal está sola. Segundo, el historial de incidentes: registramos desde agresiones físicas hasta amenazas o incluso comentarios despectivos en redes sociales contra el personal de ese centro. Todo eso nos permite aplicar medidas preventivas específicas según el perfil del lugar.

La prevención empieza antes de cruzar la puerta

«Si una enfermera sospecha que una situación será problemática, puede llamar al 062 o contactar con el puesto más cercano para solicitar acompañamiento. Cuanta más información previa nos aporte, mejor podremos prepararnos»

P. Como jefe de la Policía Judicial, ¿qué aporta esa experiencia investigadora a la seguridad sanitaria?

R. Estudiamos el modus operandi de los casos más habituales. Hacemos el seguimiento de las incidencias registradas y nos aseguramos de que las pruebas tengan solidez técnica para presentarlas en el juzgado.

Sabemos qué necesita la víctima con el análisis de la inteligencia criminal y sabemos lo que exige la autoridad judicial para poder llevar al agresor ante ella con las pruebas que hemos obtenido.

P. ¿Y cuál es el modus operandi?

R. El análisis criminalístico nos ha permitido identificar situaciones que desencadenan la mayoría de los episodios, en los que rara vez hay una violencia planificada, sino que son agresiones impulsivas. Surgen por desacuerdos con tiempos de espera, negativas a prescribir ciertos fármacos o discrepancias con diagnósticos. Conocer estos patrones nos ayuda a prevenir. Si conocemos al paciente y vemos que tiene antecedentes violentos en otros ámbitos, la patrulla ya va preparada de otra manera.

el modus operando: «en la mayoría de los episodios, rara vez hay una violencia planificada, sino que son agresiones impulsiva

La seguridad en las visitas domiciliarias

Una realidad muy concreta del trabajo de enfermería son las visitas domiciliarias. En el ámbito rural, una enfermera puede sentirse desamparada o asustada al entrar en un domicilio aislado y sin vecindad. El acompañamiento policial puede convertirse en una herramienta preventiva ante situaciones de riesgo.

P. ¿Existe algún protocolo de acompañamiento?

R. Por supuesto. Si una enfermera prevé o sospecha que una situación será problemática, puede llamar al 062 o contactar con el puesto más cercano para solicitar acompañamiento. Cuanta más información previa nos aporte —nombre, incidentes previos con el paciente, dirección exacta—, mejor podremos prepararnos. La patrulla puede entrar con ella, esperar en la puerta o acordar un punto de encuentro cercano. Los agentes pueden acudir uniformados si se busca generar un efecto disuasorio, o de paisano si la situación lo requiere para no generar alarma o por estrategia de seguridad.

Todo se puede planificar según la necesidad.

  • Alternativa a la visita domiciliaria de riesgo. Ante una visita que pueda entrañar peligro, el capitán señala una alternativa: cuando se sospeche que acudir a un domicilio puede ser peligroso, la Guardia Civil suele recomendar que el paciente (siempre que sea posible desde el punto de vista médico) sea atendido directamente en el centro sanitario, donde existe un entorno más controlado.

La formación es un pilar fundamental de la labor del interlocutor

P. ¿Qué consejos básicos de seguridad dan en sus charlas de formación? ¿Qué errores se deben evitar ante una persona agresiva?

R. Son pautas muy prácticas: mantener siempre la vía de salida libre, no dejarse acorralar en una habitación y no tocar a una persona agresiva, ya que lo percibe como una amenaza. Y algo vital: si la intuición te dice que algo va mal, pon una excusa técnica—por ejemplo, en el caso de una visita domiciliaria, decir que olvidaste algo en el coche— para salir del domicilio y llamar a emergencias.

Para esto, la aplicación AlertCops es fundamental, especialmente donde hay poca cobertura, porque nos envía la ubicación GPS exacta, algo crítico en zonas rurales sin una dirección clara. Su botón SOS permite grabar 10 segundos de audio y enviar fotos. Es mucho más eficaz que intentar dar una dirección complicada en el campo.

  • AlertCops también permite hacer una foto de forma medio oculta o dejar el audio grabando sin que el agresor sepa que se está pidiendo ayuda. Es una pauta de autoprotección muy útil en situaciones de acorralamiento donde sacar el móvil de forma evidente podría escalar la violencia.

«Si la intuición te dice que algo va mal, pon una excusa técnica para salir del domicilio y llamar a emergencias»

P. ¿La Guardia Civil también recibe formación de parte de los sanitarios?

R. A través de un acuerdo con el SERIS realizaremos formaciones bidireccionales. Nosotros daremos pautas de seguridad y el personal sanitario nos explicará a nosotros sus protocolos y necesidades para que sepamos cómo actuar mejor desde su perspectiva.

Interlocutor Policial Sanitario de la Guardia Civil

  • Seguimiento diario: El interlocutor supervisa diariamente todas las actuaciones e incidencias registradas en los centros sanitarios de la región para tener una visión actualizada del riesgo.

  • Asesoramiento: Está disponible para asesorar directamente tanto a los responsables de los centros como a las enfermeras en atención domiciliaria ante dudas o sospechas de situaciones complicadas.

  • Análisis técnico y judicial: Su función va más allá de la seguridad; se encarga de asegurar que las pruebas de una agresión tengan «solidez técnica» para que sean eficaces ante un juzgado.

«Realizamos una media de 5.000 actuaciones preventivas e informativas al año, que incluyen visitas diarias y patrullas en la puerta de los centros sanitarios en horarios de apertura y cierre, hasta entrevistas con el personal para preguntar ¿qué tal va todo?«

Alberto Bravo Callizo

La cifra negra

P. ¿Cuántos incidentes se registran en La Rioja?

R. Los incidentes reales son pocos, unos 8 o 9. En general, La Rioja no es una zona conflictiva.

P. ¿Esta cifra refleja la realidad o hay mucho que no se cuenta?

R. Existe una cifra negra importante. Muchos profesionales no denuncian, a veces por no molestar. Eso es un error. Si no conocemos el incidente, no podemos planificar patrullas de refuerzo en esos horarios o centros. Además, la violencia verbal suele escalar; si el agresor ve que insultar sale gratis, la próxima vez puede pasar a la agresión física.

P. Se dice que muchas agresiones no se denuncian porque no sirve para nada. ¿Qué opina de esto?

R. Si no se denuncia ni se comunica, no conocemos el problema y tampoco podemos prever servicios de refuerzo en ciertos horarios o centros. Si una enfermera o sanitario no quiere denunciar, sí pedimos que, al menos, ponga los hechos en nuestro conocimiento.

P. ¿Es tan importante denunciar un insulto como una agresión física?

R. Sí, porque la violencia verbal suele ser la antesala de la física. Si el agresor ve que sus insultos no tienen consecuencias, la violencia escalará en la próxima visita. Además, con una denuncia un juez podría llegar a dictar una orden de alejamiento, lo que nos da herramientas legales para actuar de inmediato si el agresor se acerca de nuevo.

En el caso de insinuaciones y preguntas intimidantes, aunque no se denuncien, sí se deberían comunicar, ya que esto es vital para nosotros porque nos permite trazar un perfil psicológico del paciente y saber si la patrulla debe ir «preparada de otra manera» en el futuro.

Incidentes, como un comentario despectivo, que no llegan a catalogarse como delito, también interesa que se comuniquen a la Guardia Civil.

«En el caso de insinuaciones y preguntas intimidantes, aunque no se denuncien, sí se nos deberían comunicar»

P. La denuncia ayudaría a combatir esa cifra negra. ¿Cómo facilita la Guardia Civil este trámite?

R. Se puede hacer de forma presencial, como se ha hecho siempre, acudiendo al cuartel con o sin cita previa. Otra opción es la vía telemática, a través de la web. Otra vía es la denuncia in situ, en el centro de trabajo del profesional agredido. Una patrulla puede acudir directamente al hospital o centro de salud para recoger la denuncia allí mismo, de modo que la enfermera no tendría que desplazarse ni perder tiempo. En este caso la denuncia no tiene por qué ser inmediata; se puede acordar que la patrulla pase al día siguiente o cuando mejor le venga al profesional, para que el proceso sea lo menos farragoso posible.

«Ahora me pongo mucho más en su piel (de la enfermera) al conocer de cerca los riesgos a los que se exponen»

P. ¿Cómo es la relación de la Guardia Civil con los profesionales sanitarios?

R. Es muy fluida y agradecida; sienten un gran alivio cuando aparecemos ante un problema.

P. ¿Ha cambiado su percepción sobre el trabajo de enfermería desde que ocupa este cargo?

R. Siempre ha sido buena, pero ahora me pongo mucho más en su piel al conocer de cerca los riesgos a los que se exponen.

P. ¿Qué mensaje le gustaría transmitirles?

R. Que confíen en nosotros y nos llamen ante la mínima duda; preferimos ir cien veces y que no pase nada a tener que intervenir cuando ya es tarde o a no estar cuando nos necesiten.

Y, por supuesto, que no normalicen las agresiones ni las faltas de respeto como parte de su trabajo.