La formación continuada es, desde hace años, una de las principales apuestas del Colegio Oficial de Enfermería de La Rioja. De hecho, representa una de las partidas económicas más importantes de nuestro presupuesto, porque estamos convencidos de que invertir en el desarrollo profesional de las enfermeras es invertir en una mejor atención a la ciudadanía.
Precisamente por eso, creemos que merece la pena compartir una reflexión.
Durante el último periodo se han gestionado 3.688 plazas formativas entre los programas online de DAE e ISFOS. De ellas, 2.830 finalizaron con éxito, mientras que 858 plazas no llegaron a convertirse en una formación superada, ya fuera porque el alumno no inició el curso, no formalizó la matrícula, no se presentó a la evaluación o no la superó.
Hay un dato que invita especialmente a reflexionar. En los cursos de ISFOS, el 40 % de las plazas no terminó en una formación finalizada, lo que supone desaprovechar casi una de cada dos plazas ofertadas en ese programa. En DAE, aunque la tasa de finalización es mayor, también hubo un número importante de personas que se inscribieron y finalmente no llegaron a realizar el curso.
Detrás de estas cifras no hay solo estadísticas. Hay recursos económicos que pertenecen a todos los colegiados, horas de trabajo dedicadas a organizar la formación y, sobre todo, compañeros y compañeras que en ocasiones se quedan sin acceder a un curso porque las plazas están ocupadas.
Todos podemos tener un imprevisto. Es algo que forma parte de la vida y que nadie puede evitar. Pero sí podemos hacer un ejercicio de responsabilidad antes de inscribirnos: valorar si realmente vamos a disponer del tiempo necesario para realizar el curso y, si finalmente no va a ser posible, comunicarlo cuanto antes para que esa plaza pueda ser aprovechada por otra persona.
La formación del Colegio es un recurso común. Cuidarla también es una forma de cuidar nuestra profesión. Cada plaza que se aprovecha es una inversión que cumple su objetivo; cada plaza que queda vacía o no llega a completarse es una oportunidad perdida para otro compañero.
Entre todos podemos conseguir que el esfuerzo económico y organizativo que realiza el Colegio tenga el mayor impacto posible. Porque la responsabilidad empieza en el momento en que decidimos inscribirnos.







