Entrevista a Marta Domínguez Eguizábal, Premio al Mejor Expediente de Formación Sanitaria Especializada del Servicio Riojano de Salud
Acaba de poner el broche final a una etapa especialmente intensa y enriquecedora de su trayectoria profesional. Lo hace, además, con el reconocimiento al Mejor Expediente del Servicio Riojano de Salud como residente de Enfermería Familiar y Comunitaria de entre todos los residentes de las Unidades Docentes que han finalizado este año su formación (MIR, EIR, FIR, PIR…).
Graduada en Enfermería por la Universidad de Navarra entre 2014 y 2018, Marta continuó ampliando su formación con el Máster en Dirección y Gestión de Unidades de Enfermería de la UNIR en 2021.
Su experiencia asistencial comenzó en Atención Primaria, donde trabajó durante cinco años en el Centro de Salud de Arnedo, además de desarrollar parte de su trayectoria en Atención Hospitalaria, principalmente en el Servicio de Urgencias.
En 2024 inició en el SERIS su residencia EIR en la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria, una etapa marcada por el aprendizaje, la constancia y el crecimiento tanto profesional como personal.
Y ahora, recién finalizada esta formación, Marta ha decidido quedarse aquí, a trabajar en La Rioja, su tierra (es natural de Arnedo), y comenzar así a consolidar su trayectoria en Atención Primaria, que es donde realmente quiere centrar su práctica profesional.
En esta entrevista con Enfermería en Vena nos habla de su recorrido, de las inquietudes que la acompañan como profesional sanitaria y también del lado más humano de la Enfermería.

P. ¡Enhorabuena, Marta! ¿Qué ha sido para ti lo mejor del EIR? ¿Qué sensaciones te han dejado estos dos años de residencia en lo personal y lo profesional?
R. Lo mejor del EIR ha sido todo el crecimiento que he vivido durante estos dos años, tanto profesional como personalmente. La residencia es una etapa muy intensa y exigente, pero precisamente por eso te hace aprender muchísimo.
A nivel profesional, me quedo con la formación tan completa que aporta la especialidad, no solo en el ámbito asistencial, sino también en investigación, docencia y gestión. Y a nivel personal, creo que aprendes a tomar decisiones y a gestionar emociones bajo presión.
Han sido dos años muy intensos y muy enriquecedores, y me quedo con la sensación de haber crecido muchísimo y de que esto es solo el comienzo de una formación que continúa durante toda la vida profesional.
Y lo peor, supongo, habrá sido el sacrificio personal.
R. Sí, probablemente lo más difícil haya sido compaginar la exigencia de la residencia con la vida personal. Son dos años con mucha carga asistencial, estudio, trabajos, investigación y una gran implicación emocional, que te llevan a desarrollar una capacidad de organización y priorización, aunque a veces también te llevara a renunciar a tiempo personal y familiar.
Pero también creo que todo ese esfuerzo acaba compensando, porque la residencia te hace crecer muchísimo y terminas el EIR siendo una profesional mucho más preparada y segura.
«Me quedo con la sensación de haber crecido muchísimo y de que esto es solo el comienzo de una formación que continúa durante toda la vida profesional»
P. Para ser merecedora del premio al Mejor Expediente Académico de la Residencia no solo se ha valorado el esfuerzo y la constancia, sino también toda la trayectoria desarrollada durante estos años: la actividad asistencial, las calificaciones, la investigación, las publicaciones o la docencia. ¿Cómo ha sido compaginar toda esa exigencia académica y profesional a lo largo de la residencia?
R. Ha sido un camino exigente, porque la residencia implica una evaluación continua en distintos ámbitos. Por un lado, la parte asistencial, a través de las distintas rotaciones (en las que he intentado implicarme al máximo desde el primer momento) y la posterior valoración de competencias, el análisis de las evaluaciones de los dispositivos asistenciales y también del libro del residente, que ha sido una herramienta clave para fomentar el pensamiento crítico y la actitud reflexiva. Me gustaría agradecer a todas las tutoras externas de las distintas rotaciones y a todos los profesionales que han contribuido en mi formación.
Por otro lado, la parte académica e investigadora, donde he intentado implicarme de forma activa en sesiones, formación y actividades de investigación, incluyendo el desarrollo de un protocolo de investigación, que me ha permitido acercarme a la metodología científica y a la mejora de la práctica clínica basada en la evidencia.
Creo que este reconocimiento refleja un trabajo constante durante estos dos años y una forma de entender la residencia intentando dar siempre lo mejor de mí y buscando hacer cada cosa con la mayor implicación y excelencia posibles.
«Sin duda, una de las personas más importantes durante la residencia ha sido mi tutora, Rocío Loma-Osorio. Creo sinceramente que no podría haber tenido una tutora mejor»
P. ¿Quiénes han sido tus grandes apoyos o referentes en este camino hacia la excelencia asistencial?
R. Sin duda, una de las personas más importantes durante la residencia ha sido mi tutora, Rocío Loma-Osorio. Creo sinceramente que no podría haber tenido una tutora mejor. Desde el primer día se ha implicado muchísimo en mi formación, me ha impulsado a crecer en todos los ámbitos, ha fomentado mi pensamiento crítico y la Enfermería Basada en la Evidencia, y me ha transmitido una forma muy completa y muy humana de entender la Enfermería Familiar y Comunitaria. También quiero hacer mención a Javier Toledo, compañero con el que he compartido la experiencia en la localidad de Quel junto a mi tutora, y que ha sido una figura muy importante durante esta etapa, tanto a nivel profesional como personal, por el acompañamiento y el aprendizaje compartido.
Destacar a mis compañeros del Centro de Salud de Arnedo, con los que he compartido estos dos años de residencia, y que han contribuido también a mi aprendizaje y a mi crecimiento profesional.
Y, por supuesto, también mi familia, destacando a mi marido y a mis padres, que han estado acompañándome durante todo el proceso, desde la preparación del EIR y durante estos dos años, apoyándome siempre en una etapa muy exigente y ayudándome a llegar hasta aquí. Todo lo conseguido también es gracias a todos ellos.
ENFERMERÍA FAMILIAR Y COMUNITARIA
P. ¿Por qué elegiste Familiar y Comunitaria?
R. Cuando estaba preparando el EIR tenía muy claro que la única especialidad que haría sería Enfermería Familiar y Comunitaria. Creo que es la especialidad más completa, versátil y humana que existe dentro de la enfermería.
Me gusta especialmente porque trabaja desde una visión integral de la persona, teniendo en cuenta no solo la parte clínica, sino también los aspectos psicológicos, sociales y el contexto familiar y comunitario. Además, la longitudinalidad y el acompañamiento a las personas a lo largo de las distintas etapas de su vida hacen que el vínculo y el impacto del cuidado sean muy especiales.
Además, considero que el territorio es el espacio donde realmente se puede generar un impacto en la salud de las personas, y donde la enfermera familiar y comunitaria tiene un papel clave al integrar la atención clínica, el abordaje familiar y la intervención comunitaria, con una visión centrada en la promoción de la salud, la prevención y la equidad.
Creo que es una especialidad que necesita seguir impulsándose y ganando reconocimiento, por todo el valor que aporta tanto a las personas como al sistema sanitario, siendo el eje principal del mismo.
«El territorio es el espacio donde realmente se puede generar un impacto en la salud de las personas, y donde la enfermera familiar y comunitaria tiene un papel clave«
P. La enfermería comunitaria va más allá de la consulta de un centro de salud. ¿Cuál ha sido la intervención comunitaria con la que más has disfrutado trabajando durante tu residencia?
R. Efectivamente, la Enfermería Familiar y Comunitaria va mucho más allá de la consulta. Trabajamos también en los domicilios y en la comunidad, teniendo en cuenta todos los recursos del entorno, como asociaciones, colegios o ayuntamientos, porque la salud de las personas está muy ligada a su contexto.
He disfrutado mucho con todas las actividades comunitarias que he realizado durante la residencia, pero probablemente una de las experiencias más especiales ha sido un “Mapeo Emocional” que desarrollé en Quel, el municipio donde he realizado la especialidad.
La actividad consistía en crear, de forma participativa con los vecinos, un mapa del municipio en el que las personas asociaban diferentes emociones a lugares concretos del pueblo. Más allá de la actividad en sí, fue muy interesante porque nos permitió escuchar a la población, identificar activos de salud y detectar también necesidades y preocupaciones de la comunidad desde una perspectiva mucho más cercana y humana.
Esta experiencia me permitió comprender la importancia del trabajo intersectorial entre el sistema sanitario, la administración local y la comunidad, así como nuestro papel como agentes clave en la identificación de necesidades, la dinamización comunitaria y la promoción de la salud desde un enfoque participativo y poblacional.
P. ¿Cómo valoras el papel de la enfermera especialista en el entorno rural de La Rioja? ¿Qué particularidades has encontrado al rotar o trabajar en sus diferentes zonas de salud?
R. Creo que la enfermera especialista tiene un papel fundamental en el entorno rural, porque muchas veces el centro de salud y el consultorio son uno de los principales puntos de referencia para la población. Durante mi residencia he tenido la suerte de formarme en un entorno rural y también de rotar en un centro de salud urbano, lo que me ha permitido conocer realidades muy diferentes.
Cada zona de salud tiene sus particularidades según la población, el contexto social y los recursos disponibles. En el entorno rural, por ejemplo, existe una relación muy cercana con las personas y un conocimiento muy profundo de la comunidad, lo que permite realizar un abordaje integral y longitudinal. Además, la enfermera familiar y comunitaria tiene un papel especialmente importante en el acompañamiento de personas mayores, pacientes crónicos y atención domiciliaria.
«Es importante seguir avanzando en el reconocimiento de las especialidades enfermeras y apostando por ellas como una forma de ofrecer unos cuidados de mayor calidad y mejor adaptados a las necesidades de las personas»
P. La cronicidad, la dependencia y el envejecimiento de la población son retos enormes en la región. ¿Cómo aborda una enfermera con tu formación estos desafíos diarios?
R. La sociedad actual presenta nuevas demandas en salud derivadas de los cambios demográficos, sociales y económicos, lo que se traduce en un aumento de la cronicidad, la dependencia y las necesidades de cuidados. A esto se suman también los movimientos migratorios y la creciente diversidad cultural, que introducen nuevas realidades y formas de entender la salud y la enfermedad.
La Enfermera Familiar y Comunitaria está especialmente formada para dar respuesta a estos retos desde una visión integral de la persona, la familia y la comunidad. No trabajamos solo sobre la enfermedad, sino también sobre la prevención, la promoción de la salud, la educación sanitaria y el acompañamiento a lo largo de todo el proceso.
Además, en una población cada vez más envejecida, cobra especial importancia el seguimiento cercano, la atención domiciliaria, la coordinación con otros profesionales y el conocimiento del contexto social, familiar y cultural de cada persona, para poder ofrecer unos cuidados de calidad adaptados a cada situación.
P. ¿Cuáles serán tus próximos pasos profesionales? ¿Te quedas con nosotros a trabajar en La Rioja y vinculada a la atención primaria riojana?
R. Mi intención es quedarme a trabajar en La Rioja, que además es mi comunidad. De hecho, me han ofrecido un contrato en Atención Primaria, algo que afronto con mucha ilusión.
Me gustaría seguir desarrollándome en este ámbito y poder consolidar mi trayectoria en Atención Primaria, que es donde realmente quiero centrar mi práctica profesional. Si bien es verdad que la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria tiene un amplio abanico de salidas y ámbitos de actuación más allá del Centro de Salud, como puede ser la Salud Pública, mi interés principal ahora mismo está en la práctica asistencial en Atención Primaria.
También considero importante seguir avanzando en el reconocimiento de esta especialidad y del conjunto de las especialidades enfermeras, apostando por la especialización como una forma de ofrecer unos cuidados de mayor calidad y mejor adaptados a las necesidades de las personas.






