La Enfermería en La Rioja: El Motor de un Cambio Pendiente

En este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, la enfermería riojana reclama su espacio. Es imperativo reflexionar sobre el estado de nuestro sistema sanitario y, sobre todo, sobre quiénes sostienen su base más humana y técnica: las enfermeras y enfermeros de nuestra región tanto del ámbito público como privado.

La salud en La Rioja atraviesa un momento de transformación profunda. Nos enfrentamos a una población cada vez más envejecida y a un aumento de la cronicidad que requiere un cambio de paradigma. Y en este escenario, la enfermera es la figura central. Sin embargo, no podemos ignorar los retos que nos asfixian: la escasez de profesionales, la precariedad en ciertos contratos y la necesidad urgente de reconocer nuestras competencias de liderazgo.

Desde el Colegio Oficial de Enfermería de La Rioja no somos meros observadores. Estamos trabajando en tres ejes estratégicos para que la profesión alcance el lugar que le corresponde por justicia y necesidad social:

Liderazgo y Gestión: Defendemos que las enfermeras ocupen puestos de alta dirección. No por una cuestión de estatus, sino por eficiencia. Una gestión con «mirada enfermera» garantiza procesos más humanos y una mejor organización de los recursos.

Especialización y Desarrollo: Estamos impulsando el reconocimiento real de las especialidades. Es fundamental que cada enfermera riojana desarrolle su potencial allí donde su conocimiento experto sea más valioso. Nuestras especialistas en enfermería del trabajo, geriatría, pediatría, salud mental, familiar y comunitaria, obstétrico-ginecológica deben ver que hay una apuesta real por parte de los empleadores creando las plazas con perfil especialista que son necesarias.

Formación e Investigación: El Colegio es un centro de excelencia, facilitando becas y formación continuada para que la evidencia científica sea la que guíe nuestros cuidados en todos los centros de nuestra comunidad. Y sin dejar de lado las nuevas tecnologías. Aportamos también nuestra experiencia y conocimientos a la sociedad, con actividades y cursos que lleguen a los ciudadanos.

No podemos celebrar este día sin mirar a los ojos a la administración y a la sociedad. Necesitamos un compromiso firme con la Adecuación de las Ratios. No es un capricho corporativo; es una cuestión de seguridad para el paciente. Menos enfermeras por habitante significa, matemáticamente, menos salud y más riesgos. Asimismo, la reclasificación al Grupo A1 es una deuda histórica con una profesión que hoy es universitaria, experta y autónoma.

Las enfermeras somos el hilo que teje la confianza entre el paciente y el sistema. En La Rioja, somos miles de profesionales dejándonos la piel en cada turno. Desde el Colegio, seguiremos siendo el altavoz de cada una de ellas, exigiendo condiciones dignas para poder ofrecer los cuidados excelentes que los riojanos merecen. Porque cuidar es mucho más que una tarea; es el motor que hace que una sociedad sea realmente sana y justa.