Alicia Ibáñez: «El buen trato no es solo una opción, sino un compromiso ético y profesional ineludible”

Día Internacional de los Buenos Tratos hacia las Personas Mayores

  • La presidenta del Colegio de Enfermería de La Rioja, Alicia Ibáñez, ha participado esta mañana en la mesa redonda ‘El buen trato hacia las personas mayores implica respeto, escucha y dignidad en cada etapa de la vida’.
  • Ha subrayado la necesidad de transformar el modelo de atención actual hacia uno que priorice la dignidad, la autonomía y la escucha activa de las personas mayores.
  • Alicia Ibáñez ha añadido la necesidad de reforzar el apoyo institucional, especialmente en las residencias, y de reducir la presión asistencial sobre las enfermeras para poder ofrecer cuidados de calidad a las personas mayores.

Logroño, 15 de junio de 2026.- Para Alicia Ibáñez, quien ha participado esta mañana en una mesa redonda organizada por la Oficina de Atención a Personas Mayores con motivo del Día Internacional de los Buenos Tratos hacia las Personas Mayores, el buen trato no es solo ausencia de maltrato, sino una forma de reconocer plenamente a las personas mayores, reforzando su capacidad para participar en las decisiones que afectan a su vida y su salud «porque las personas mayores no son pacientes pasivos, sino personas con historia, valores y capacidad de decisión». En el caso del personal de enfermería, «el buen trato no es solo una opción, sino un compromiso ético y profesional ineludible«, ha afirmado.

En su intervención, la presidenta del COER ha expresado que el buen trato lleva implícito el respeto, la dignidad, la independencia, la escucha, la empatía y la atención individualizada y sin prisas y se ha referido a diferentes aspectos que afectan al trato y atención a las personas mayores. Así, la representante de las enfermeras riojanas ha hablado de la necesidad de humanizar el sistema sanitario más allá del diagnóstico, lo que implicaría mirar al paciente más allá de su etiqueta diagnóstica o su edad y brindarle una atención cercana, individualizada y respetuosa con su intimidad y dignidad, atendiendo a su historia única y contexto social.

Para Ibáñez es imprescindible que las instituciones proporcionen apoyo, reduzcan la presión asistencial sobre las enfermeras y brinden el soporte necesario, especialmente en las residencias. «Para que las enfermeras podamos hacer todo esto, por mucho que pongamos nuestra voluntad, necesitamos que las instituciones no nos sigan presionando y no nos sigan ahogando, que nos den soporte para tener tiempo que dedicar, a nuestros pacientes y sus familias, una atención como se merecen» ha manifestado Ibáñez, quien ha explicado que una atención de calidad centrada en el buen trato implica disponer del tiempo suficiente para ofrecer una atención adecuada, así como para educar en salud y planificar cuidados sin prisas.

Ha mencionado, asimismo, el importante trabajo que realiza la enfermería en el ámbito comunitario tanto en la prevención de la dependencia y la fragilidad como en la detección de situaciones de soledad no deseada. Desde la entidad que preside, el Colegio de Enfermería de La Rioja, en el marco de una colaboración con el Ayuntamiento de Logroño, se están desarrollando talleres y charlas dirigidos a personas mayores sobre hábitos saludables, prevención de caídas, salud y memoria, entre otros.

Ha destacado que una comunicación adecuada es una herramienta fundamental para fomentar el buen trato. Para ello, ha defendido la escucha activa, el respeto a los tiempos de cada persona y el uso de un lenguaje claro y comprensible. También se ha referido al «edadismo» como un término cargado de estereotipos y prejuicios que despoja a los mayores de su valor social. «Las personas mayores tienen edad, pero no por eso han perdido su capacidad de decidir o expresarse, sobre todo cuando se habla de su propia salud».

En el ámbito sanitario Alicia Ibáñez ha instado a poner en práctica esa escucha activa que busca la comprensión mutua y el intercambio de información entre el profesional y el paciente, utilizar un lenguaje claro, sencillo, sin tecnicismos, y evitar expresiones como “abuelo” o “cariño”, así como hablar directamente a la persona mayor y no solo a sus acompañantes, independientemente de si existe o no un leve deterioro cognitivo. «La clave está en adaptar el discurso, la comunicación, los tiempos y darles la oportunidad de potenciar las capacidades que aun conservan. Sin una buena comunicación, ha añadido, podemos generar en la persona que tenemos delante miedo, ansiedad, sentimiento de inutilidad, y además, fomentar su pérdida de autonomía».

Ha apostado por superar actitudes paternalistas que, aunque bienintencionadas, pueden limitar la autonomía de las personas mayores. Frases como “ya lo hago yo para acabar antes” o decidir por nuestro familiar mayor sin darle opción a que opine, minan la autonomía y fomentan la dependencia, ha afirmado, recordando que las personas mayores mantienen sus deseos, emociones y la capacidad de participar en decisiones sobre su propia salud y actividades de la vida diaria y sociales. Por el contrario, favorecer esta independencia haciendo que participen en las actividades de la vida diaria o ayudándoles a superar la brecha digital actual, es determinante para su bienestar emocional, ya que genera seguridad y elimina pensamientos de aislamiento social.

Para concluir, Alicia Ibáñez ha insistido en que el buen trato no requiere grandes recursos, sino escuchar, mirar y reconocer a las personas mayores, atendiendo necesidades tan universales como sentirse útiles, respetadas y acompañadas.