Entrevista: Teléfono de La Esperanza La Rioja

Hay llamadas que empiezan con un silencio. Otras, con una frase que cuesta pronunciar.

A un lado del teléfono, una persona sintiendo que no encuentra una salida. Al otro, alguien dispuesto a escuchar.

Este es el punto de partida del trabajo que desarrolla el Teléfono de la Esperanza, un servicio voluntario, confidencial, gratuito que permanece abierto las 24 horas del día, los 365 días del año.

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Enfermería en Vena también les ha telefoneado, pero no pidiendo ayuda, sino interesándose por esas personas que escuchan. Nos han contado cómo funciona el servicio, cómo se forman y coordinan los voluntarios que atienden las llamadas, qué protocolos siguen y cómo se protegen psicológicamente quienes, día tras día, escuchan situaciones de sufrimiento extremo como el de alguien que está pensando en quitarse la vida.

Respecto al suicidio, una parte importante en la prevención es responder lo antes posible y que dejarse llevar por creencias como que un intento de suicidio sólo busca llamar la atención, que el suicidio es un acto impulsivo o que sólo los profesionales pueden ayudar en una crisis suicida puede tener consecuencias desafortunadas. Justamente estas son algunas de las falsas creencias que todavía rodean al suicidio y que pueden dificultar que el sufrimiento, las señales de alerta o la necesidad de ayuda sean detectados y atendidos a tiempo.

Las falsas creencias que dificultan detectar el sufrimiento

El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y el Teléfono de la Esperanza lanza la campaña ‘Cuando solo ves… NADA’ para poner la atención en dos realidades. La campaña pone el foco en dos realidades: por un lado, en cómo el sufrimiento intenso puede hacer que una persona en crisis perciba cada vez menos alternativas; por otro, en cómo el entorno a veces tampoco “ve nada” a causa de falsas creencias que dificultan detectar el sufrimiento, las señales, preguntar y acompañar a tiempo.

Personas vinculadas al Teléfono de la Esperanza que, de forma anónima, han participado en este reportaje, nos han explicado que una parte importante en la prevención del suicidio es responder lo antes posible y que, por lo tanto, dejarse llevar por creencias como que un intento de suicidio sólo busca llamar la atención, que el suicidio es un acto impulsivo o que sólo los profesionales pueden ayudar en crisis suicida, puede tener consecuencias desafortunadas.

El entorno a veces tampoco “ve nada” a causa de falsas creencias que dificultan detectar el sufrimiento, las señales, preguntar y acompañar a tiempo.

“Prevenir el suicidio no consiste en actuar sólo en el momento de emergencia, sino que implica construir una cultura donde hablar del sufrimiento sea posible. Por eso, lo que buscamos con esta campaña es dar herramientas para reconocer situaciones de sufrimiento y posibles señales de alerta sin que pasen desapercibidas o minimizadas”

P. ¿Una llamada puede cambiarte la vida? ¿Hay feedback en ese sentido?

R. Sí, así es. En determinados momentos de crisis profunda, que alguien te escuche, te apoye, te sostenga y comprenda sin juicio tu sufrimiento, puede suponer un antes y un después en tu situación, facilitando un camino para poder salir de esa visión túnel donde no ves salida. En nuestra experiencia, son muchas las personas que nos han agradecido la ayuda facilitada en esos momentos de crisis.

Más de 30 voluntarios al otro lado de la línea

Detrás de cada llamada hay también una estructura de voluntariado con formación y preparación. En La Rioja, más de 30 personas voluntarias formadas participan en la atención telefónica, a las que se suman profesionales y otros voluntarios que colaboran en diferentes actividades y servicios relacionados con el cuidado de la salud emocional.

La formación es continua. El proceso para convertirse en voluntario incluye actividades intensivas, espacios de trabajo continuado, tanto individuales como grupales, preparación personal y capacitación técnica en relación de ayuda. Dentro de esa formación se aborda también específicamente la conducta suicida y existen protocolos de intervención adaptados a las necesidades de cada llamada. Todo el proceso tiene una duración aproximada de un año y medio y continúa durante la etapa de voluntariado.

El autocuidado y el cuidado mutuo forman parte de la propia formación. Acompañar a personas en situaciones límite requiere herramientas para sostener también las propias emociones. Para poder acompañar a una persona en crisis hay que estar preparado para hacerlo. “Para poder atender, comprender y sintonizar con una persona en crisis, primero tenemos que reconocer y gestionar nuestras propias crisis”, explican.

P. Y al mismo tiempo, escuchar de manera continuada situaciones de sufrimiento extremo también tiene un coste emocional.

R. “Sin duda, escuchar con frecuencia situaciones de sufrimiento extremo, desgasta y duele”. “Estar y sentirse en paz y feliz es básico para realizar una adecuada relación de ayuda”, reconocen.

La atención se realiza habitualmente desde la sede de Logroño, en un espacio seguro, tranquilo y privado que permite una adecuada comunicación. La persona voluntaria atiende individualmente, aunque no está sola cuando la situación se complica: cuenta con el apoyo de compañeros y de personas responsables. Entre quienes forman parte del voluntariado hay todo tipo de profesionales, también de enfermería, y todos capacitados dentro del marco de relación de ayuda del Teléfono de la Esperanza.

P. ¿Qué ocurre al otro lado del teléfono, cómo se aborda esa primera conversación con alguien que está sufriendo?

R. «Se crea un espacio seguro, donde la persona puede sentirse comprendida, acompañada, reconocida y valorada y se afronta desde el respeto, la calidez, la cercanía, la serenidad, la conexión, siendo la escucha nuestra herramienta principal de intervención. A partir de ahí, sintiéndose la persona en el centro, se le ayuda a que pueda llegar a descubrir o desarrollar las herramientas o habilidades que le lleven a salir de dicho sufrimiento»

En la atención no hay diferencia. Tanto si quien llama manifiesta pensamientos suicidas como si es alguien que se encuentra sola o que atraviesa una crisis emocional. Pues lo que realmente sana es la conexión y el vínculo, creando un espacio seguro a través de la escucha, donde la persona pueda ir haciendo su propio proceso.

Los datos

«Las intervenciones relacionadas con conducta suicida han aumentado un 39,5% con respecto a 2025»

«Cada vez más personas jóvenes acuden al servicio, aunque observamos que la soledad afecta a todos los rangos de edad, no sólo a las personas mayores»

P. ¿Y cuando se detecta que una llamada requiere una intervención que va más allá de la escucha?

R. El Teléfono de la Esperanza está coordinado con todos los servicios de La Rioja (sociales, sanitarios, emergencias…) así como con las distintas asociaciones que existen, pudiendo trabajar en colaboración o derivar a personas, según la situación de cada una. Trabajar en red y de forma integral es algo clave y necesario para abordar la atención total a la persona.

Concretamente en lo que se refiere a la prevención del suicidio, la entidad trabaja coordinadamente con el Servicio ConectaSuic del Gobierno de La Rioja que ofrece una atención integral en situaciones de crisis.

P. ¿Qué papel desempeña la escucha en la prevención del suicidio?
R. La crisis suicida es multifactorial, siendo varios los factores que desencadenan y propician una crisis suicida, no hay uno solo. Y la escucha es la principal herramienta de prevención e intervención. Es importante mantenernos cercanos a la persona, identificar posibles factores de riesgo, no enjuiciar ni infravalorar lo que expresa. La conexión genuina es el factor más protector. Escuchar es reconocer, comprender y valorar a la persona. Cuando nos sentimos escuchados, reconocidos profundamente y vinculados a los demás, salimos fortalecidos emocionalmente para poder afrontar y superar situaciones de sufrimiento.

¿La IA puede o podrá sustituir algún día la escucha humana?

«La IA puede ser una herramienta de ayuda, pero la escucha de verdad, conectar sentimientos y emociones, es característico del ser humano, siendo difícilmente sustituible por la IA»


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Una voluntaria del Teléfono de la Esperanza atiende a una mujer que se ha acercado al Espacio de Escucha instalado en El Espolón

Los datos en La Rioja. Evolución del volumen y tipo de llamadas

En el primer semestre del año, el Teléfono de la Esperanza en La Rioja ha recibido 3.640 peticiones de ayuda. Aunque el nivel de demanda mantiene niveles similares a los del año pasado en el mismo período (con un ligero aumento del 4,21%), las intervenciones relacionadas con conducta suicida han aumentado un 39,5% con respecto a 2025. 

El teléfono sigue siendo el canal principal de atención entre los mayores de 35 años, con un 71.67%. Mientras que el uso del chat de la esperanza ha crecido un 32.64% y se consolida como vía de contacto para la población más joven, donde las consultas realizadas por menores de edad suponen un 28.2%.

Está claro que a los jóvenes les cuesta más expresarse por teléfono así que pensando en ellos el Teléfono de la Esperanza puso en marcha este chat, que les facilita la comunicación con este colectivo. Es el canal utilizado por ellos habitualmente.

Respecto al perfil de usuarios, nos comentan que cada vez más personas jóvenes acuden al servicio, aunque observamos que la soledad afecta a todos los rangos de edad, no sólo a las personas mayores.


P. Después de escuchar durante años a personas que atraviesan situaciones límite ¿qué han aprendido ustedes sobre la esperanza?

R. «Que, junto al amor, es el motor de la vida».

P. Alguien que está leyendo esta entrevista se encuentra ahora mismo en una situación de desesperanza. Ya no puede más…

R. «Le diría que nos llame, que puede contar con nosotros, que es cierto que, en momentos determinados, todos podemos pensar y sentir algo así, llegando a situaciones límite y que hablarlo, nos permite ponernos en camino para superarlo».

La importancia del trabajo en colaboración

El Teléfono de La Esperanza también trabaja con la Asociación Color a la Vida. De hecho impulsó su creación y desde su inicio trabajan en red con familiares de personas que han fallecido por suicidio, colaborando de forma muy estrecha tanto en prevención como en intervención.

Desde el Teléfono de la Esperanza surgió otra asociación con la que mantienen una estrecha colaboración. Se trata de la Asociación Agarra la Vida, que desarrolla recursos artísticos y culturales en el ámbito de la prevención del suicidio.

Las tres asociaciones, que trabajan en la prevención del suicidio, están en este momento realizando labores coordinadas a través de ConectaSuic.