REFLEXIONES DEL COER: Tomamos el pulso al relevo generacional

  • Afrontar este desafío exige el compromiso de todos: administraciones, universidades, organizaciones profesionales, gestores sanitarios y sociosanitarios y sociedad en su conjunto.
  • Quizá la pregunta que debemos hacernos no es únicamente cuántas enfermeras necesitaremos dentro de unos años, sino a quiénes vamos a tener que cuidar.
  • ¿Es razonable que las alumnas riojanas tengan que salir de su comunidad para estudiar Enfermería con el coste económico que conlleva para las familias? Ahora que la matrícula universitaria va a ser gratuita en La Rioja, ¡ofrezcámosles formación de calidad en casa y facilitemos el acceso a ella!

Planificar hoy el futuro de la profesión es una responsabilidad que no admite demora. Según las previsiones del INE, en un horizonte de diez años se jubilarán cerca de 500 enfermeras en La Rioja. No hablamos de una cifra, sino de profesionales muy experimentadas que dejarán de cuidar y cuyo relevo no parece estar plenamente garantizado.

Según el último Informe de Ratios, actualmente en La Rioja nos faltan cerca de 500 enfermeras. Y según un reciente estudio sobre la profesión, cuatro de cada diez enfermeras se han planteado abandonar la enfermería debido al desgaste, la sobrecarga asistencial y las condiciones en las que desarrollan su trabajo.

Estos datos invitan a detenerse y pensar que el número de enfermeras es y seguirá siendo insuficiente para responder a las necesidades de una población, que envejece a gran velocidad.

En medio de este escenario han irrumpido dos buenas noticias. Por una lado, la Oferta de Empleo Público para 2026 con la -nunca vista hasta ahora- oferta de 365 plazas de enfermería (217 de turno libre), un esfuerzo del Gobierno de La Rioja que aplaudimos. Y la otra buena noticia de que en la OPE de Enfermería de la CAR se han cubierto las plazas en su totalidad.

Y es que quizá la pregunta que debemos hacernos no es únicamente cuántas enfermeras necesitaremos dentro de unos años, sino a quiénes vamos a tener que cuidar. En La Rioja tenemos una de las poblaciones más envejecidas. Vivimos más tiempo, y eso es una excelente noticia. Sin embargo, también significa que cada vez habrá más personas que necesitarán cuidados profesionales durante más años y con mayor complejidad.

La enfermería será una pieza esencial para responder a ese reto. Lo será en los hospitales, en la atención primaria, en los domicilios, en la salud mental, en la salud pública… y también en las residencias de mayores. Precisamente estos centros representan uno de los mayores desafíos.

Las residencias se han convertido en entornos asistenciales en los que conviven la cronicidad, la dependencia y la fragilidad. Sus residentes necesitan cuidados profesionales cada vez más especializados. Y, sin embargo, la escasez -cuando no la falta- de enfermeras sigue siendo un problema en la mayoría de ellas.

Si hoy ya resulta difícil cubrir las necesidades existentes, ¿qué ocurrirá dentro de diez o quince años cuando el envejecimiento de la población sea aún mayor? Afrontar este desafío exige el compromiso de todos: administraciones, universidades, organizaciones profesionales, gestores sanitarios y sociosanitarios y sociedad en su conjunto. Necesitamos formar más enfermeras, facilitar que permanezcan en nuestro sistema sanitario, ofrecerles condiciones que hagan atractiva la profesión y planificar los recursos pensando en la realidad demográfica que ya tenemos delante.

Tenemos una Facultad de Ciencias de la Salud con un recorrido sólido, que va ampliando el número de plazas de formación. Sin embargo, el verdadero reto no está en llegar a 150 por promoción (ahora 120), sino en que esas 120 se queden en el sistema riojano. Esto sí que aseguraría el recambio generacional.

¿Es razonable que las alumnas riojanas tengan que salir de su comunidad para estudiar Enfermería con el coste económico que conlleva para las familias? Ahora que la matrícula universitaria va a ser gratuita en La Rioja en todos los cursos, ¡ofrezcámosles formación de calidad en casa y facilitemos el acceso a ella! Tendremos más oportunidades de que nuestras futuras enfermeras desarrollen aquí su carrera profesional.

Hablar hoy de relevo generacional no es hablar solo del futuro de una profesión. Es hablar del futuro de los cuidados. Y ese futuro empieza con las decisiones que tomemos hoy. Planificar el futuro de la Enfermería no consiste únicamente en sustituir a quienes se jubilan. Consiste en crear un sistema capaz de atraer, cuidar y fidelizar a sus profesionales. Porque cuando faltan enfermeras, no solo pierde la profesión: pierde toda la sociedad.

Hablar de enfermería no es hablar únicamente de plantillas o de números. Es hablar de seguridad, de calidad asistencial y del derecho de las personas a recibir unos cuidados adecuados. Las enfermeras no son un recurso más. Son quienes previenen complicaciones y enfermedades, coordinan cuidados, educan en salud, acompañan a las familias y aportan seguridad en algunos de los momentos más vulnerables de la vida.

Si el cimiento no se refuerza ahora, el edificio tendrá dificultades para sostener una sociedad cada vez más envejecida.