¿Quién vela por la seguridad de las enfermeras riojanas?

Así trabaja la Interlocutora Policial Sanitaria

Cada día, los profesionales sanitarios acuden a sus puestos de trabajo con un único objetivo: cuidar de los demás. Sin embargo, en ocasiones, esa labor se ve empañada por la irrupción de la violencia en forma de insultos, amenazas e incluso agresiones físicas.

Frente a esta realidad existe una figura todavía poco conocida, pero esencial para protegernos. Se trata de la Interlocutora Policial Sanitaria de La Rioja, cargo que ostenta la Inspectora de la Policía Nacional, Olga Fernández Maestu.

Enfermería en Vena ha querido conocer en qué consiste el trabajo de esta profesional que actúa como ‘enlace‘ entre el mundo sanitario y policial, así como descubrir a la persona que hay detrás del uniforme. Hemos encontrado a una profesional proactiva, comprometida y profundamente sensibilizada con la protección de quienes cuidan de la salud de los demás. A las enfermeras riojanas les traslada un mensaje claro: «La policía está para ayudaros«.

Olga Fernández Maestu, en su despacho de la Jefatura Superior de Policía
Aunque tú no la llames, ella sí lo hará

No entiende este cargo como un trabajo de despacho. Olga Fernández Maestu inicia cada mañana su jornada laboral revisando las intervenciones policiales relacionadas con centros sanitarios, incluso las publicados en la prensa. Si detecta que se ha producido una agresión o un incidente con un profesional sanitario, toma la iniciativa. No espera a que la víctima dé el primer paso. Si tu no la llamas, ella sí lo hará. “Directamente llamo al centro de salud o al hospital e intento hablar con el profesional. Si no está disponible, dejo mi teléfono para que pueda llamarme y explicarle el cauce legal y animarle a denunciar”.

Quiere saber cómo está el profesional agredido, explicarle qué opciones tiene, resolver sus dudas y acompañarle en un momento que, con demasiada frecuencia, llega acompañado de miedo, incertidumbre o incluso de la sensación de que “no merece la pena denunciar”. Tiene un objetivo muy claro, que ninguna agresión quede sin denunciar simplemente por desconocimiento, miedo o falta de acompañamiento.

La violencia no forma parte del trabajo

Hay una frase que Olga Fernández repite varias veces durante la conversación: “Ningún profesional sanitario debe asumir la violencia como parte de su trabajo”. Y no es un eslogan aprendido. Es una convicción. Para ella, la tolerancia frente a cualquier agresión debe ser siempre cero. Sabe que, durante años, recibir insultos, amenazas e incluso agresiones físicas se ha aceptado como si fuera una consecuencia inevitable de trabajar con pacientes o familiares en situaciones difíciles. Nada más lejos de la realidad. “No debéis asumir esto dentro del trabajo, ni normalizar agresiones verbales, amenazas o agresiones físicas. No puede ser”, afirma tajante.

Romper esa resignación es, probablemente, la parte más importante de su trabajo. Porque denunciar no solo permite perseguir al agresor, también protege al profesional, visibiliza un problema que durante años permaneció oculto y ayuda a prevenir futuras agresiones.

Precisamente su trabajo consiste en tender un puente entre el ámbito sanitario y la Policía Nacional para que cualquier profesional sanitario que haya sufrido una agresión encuentre acompañamiento desde el primer momento. La inspectora es consciente de que acudir a una comisaría o iniciar un procedimiento judicial puede generar incertidumbre: “Entrar en una jefatura de policía puede imponer un poco porque no es vuestro mundo”, reconoce. Por eso intenta que todo el proceso resulte lo más cercano y sencillo posible, resolviendo dudas, explicando los pasos a seguir y acompañando al profesional durante todo el procedimiento.

Insiste en que debemos eliminar el miedo a acudir ellos. Recuerda que hace años algunas víctimas ( se refiere a las de violencia de género) tampoco acudían a la policía. «Hoy, tanto ellas como la sociedad saben que existen recursos y cauces para ayudarlas. Pues con las agresiones a los profesionales sanitarios debemos recorrer el mismo camino«.

¿Cuándo puede ayudar la Interlocutora Policial Sanitaria?

Aunque muchas enfermeras conocen esta figura únicamente cuando ya se ha producido una agresión, la realidad es que su labor comienza mucho antes. Puede intervenir de forma preventiva cuando un profesional sabe que va a enfrentarse a una situación potencialmente conflictiva. Por ejemplo, si existe un paciente especialmente agresivo o una situación de riesgo conocida, es posible coordinar una presencia preventiva.

Si la agresión ya se ha producido, la interlocutora asesora personalmente sobre todo el proceso de denuncia. Explica dónde debe realizarse —en la Jefatura Superior de Policía o en un puesto de la Guardia Civil— y coordina la actuación para que los agentes conozcan previamente lo sucedido. El objetivo es que el profesional nunca tenga la sensación de afrontar este proceso en solitario.

LA PERSONA DETRÁS DEL UNIFORME

Una trayectoria dedicada a la protección de las personas


En La Rioja, la inspectora Olga Fernández Maestu asumió esta responsabilidad entre finales de 2025 y principios de 2026, sustituyendo al inspector David Velasco.
Su misión es servir de enlace directo entre la Policía Nacional y el ámbito sanitario, asesorar a los profesionales, facilitar las denuncias, impulsar acciones preventivas y contribuir a que ninguna agresión quede sin respuesta.

¿En qué consiste el trabajo de la Interlocutora Policial Sanitaria?
Actúa como enlace entre la Policía Nacional y los profesionales sanitarios.
Asesora antes y después de una agresión. Facilita y acompaña en el proceso de denuncia.
Coordina actuaciones policiales preventivas cuando existe un riesgo conocido. Promueve que ninguna agresión quede sin denunciar.

¿Quiénes son los Interlocutores Policiales Sanitarios?
La figura del Interlocutor Policial Sanitario fue creada por la Policía Nacional en 2017 como respuesta al incremento de las agresiones, tanto físicas como verbales, que se venían dando el ámbito sanitario.
Actualmente existen 76 interlocutores distribuidos por toda España, uno en cada jefatura o comisaría provincial.


Prevención para que la agresión nunca llega a producirse

Aunque muchas personas asocian esta figura con la denuncia, gran parte de su trabajo consiste precisamente en evitar que esa denuncia llegue a ser necesaria.

De ahí que uno de los pilares de su trabajo consista en evitar que las situaciones de tensión lleguen a convertirse en una agresión. Para ello organiza charlas y acciones de formación dirigidas a profesionales sanitarios en las que se abordan aspectos de seguridad ambiental, pautas de actuación y prevención.

En ocasiones, pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia. La disposición del mobiliario en una consulta, mantener siempre una vía de salida libre o identificar determinadas señales de escalada del conflicto son medidas sencillas que pueden aumentar considerablemente la seguridad del profesional.

A esta formación se suman cursos de defensa personal orientados a la autoprotección y a la disuasión, así como nuevas acciones centradas en la comunicación y la contención verbal.

Una de las iniciativas que quiere poner en marcha es incorporar a estas sesiones al negociador policial de la Jefatura Superior de Policía Nacional, el inspector jefe Juan Carlos Tejedor, especialista con una amplia formación y experiencia en resolución de situaciones de alta tensión.

El común de todas estas formaciones proporcionar herramientas para afrontar conflictos mediante la comunicación, la actitud y la gestión emocional antes de que sea necesaria una intervención policial. No se trata de enseñar a enfrentarse a un agresor, sino evitar que la agresión llegue a producirse.

Policía Nacional y COER, una colaboración de ida y vuelta

La colaboración entre la Policía Nacional y el Colegio Oficial de Enfermería de La Rioja va mucho más allá de la respuesta ante una agresión; también pasa por compartir conocimientos. Ambas instituciones trabajan ya en nuevas iniciativas de formación recíproca. La policía compartirá conocimientos relacionados con la prevención, la seguridad y la gestión de conflictos, mientras que las enfermeras impartirán formación a los agentes sobre RCP, obstrucción de la vía aérea, golpes de calor y otras actuaciones sanitarias de urgencia.

Tenemos muchos frentes en común”, dice Fernández. Una colaboración que demuestra que la seguridad de quienes cuidan también se construye trabajando juntos.

Denunciar es protegerse y proteger a los demás

Durante toda la entrevista hay una idea que vuelve constantemente. “Si la agresión no se denuncia, no existe”. No significa que el daño no se haya producido, sino que no podemos medirlo, prevenirlo ni poner en marcha mecanismos para combatirlo.

Olga Fernández insiste en que denunciar no solo permite actuar judicialmente frente al agresor, sino que también hace visible un problema que durante años ha permanecido oculto. Las cifras parecen darle la razón. En 2025, en España, las denuncias por agresiones a profesionales sanitarios aumentaron un 26,35 %. Sin embargo, este incremento no significa necesariamente más agresiones, “sino que se está denunciando más”. Y eso permite actuar. Cada denuncia ayuda a conocer mejor la dimensión real del problema y facilita la adopción de medidas preventivas y de protección, e incluso puede dar lugar a medidas cautelares, como órdenes de alejamiento o cambiar de consulta o de centro sanitario al agresor garantizando así la seguridad y la tranquilidad emocional del profesional.

En el caso de enfermería, las agresiones pueden ser consideradas un delito de atentado contra la autoridad (*)1 cuando concurren los requisitos legales establecidos, lo que supone una mayor protección jurídica y penas más severas para los agresores. Esta consideración refuerza la protección jurídica de quienes ejercen funciones sanitarias y puede conllevar penas más severas para los agresores. Por ello, denunciar no solo protege a quien ha sufrido la agresión, sino que también contribuye a prevenir nuevos episodios de violencia contra otros profesionales.


¿Conoces AlertCops?

Mucho más que una APP de seguridad

Además del acompañamiento que presta la Interlocutora Policial Sanitaria, desde la Policía Nacional se ponen a disposición de los ciudadanos otros canales y unidades que trabajan en la protección de los ciudadanos y personal sanitario. Una de ellas es la Unidad Territorial de Participación Ciudadana que mantiene un contacto permanente con la ciudadanía, vigila situaciones de riesgo y también trabaja estrechamente con el ámbito sanitario.

Esta unidad funciona como un enlace transversal con diversos colectivos, incluido el sanitario. Su labor con este colectivo se centra en dos vertientes: la respuesta ante emergencias que reciben por AlertCops y la detección de situaciones de vulnerabilidad social.

Desde esta unidad se gestiona la aplicación AlertCops, que ha evolucionado para ser más intuitiva y eficaz. «Es una aliada para la seguridad de los profesionales sanitarios. Toda enfermera debería llevarla en su móvil», comentan.



(*) En algunas comunidades autónomas (entre ellas La Rioja), la legislación reconoce al personal sanitario del sistema público la condición de autoridad o les otorga una protección específica durante el ejercicio de sus funciones. Además, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha consolidado que muchas agresiones a sanitarios pueden calificarse como delito de atentado contra la autoridad cuando concurren los requisitos legales